Periodismo de soluciones

Vivienda Primero beneficiará este año a 500 personas en situación de calle en Chile

El programa, que ya es parte de la oferta estatal, adaptó un plan similar que surgió en Estados Unidos en los ‘90, y en 2021 tuvo un alcance de 353 personas.Los requisitos son ser mayor de 50 años y llevar al menos cinco años en la calle.

Por: C. Román, M. Tocornal y P. Cuevas/ Gráfica: M. Arvelo | Publicado: Martes 22 de febrero de 2022 a las 04:00 hrs.
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Patricio Vásquez tiene 60 años, pero se siente de 30, asegura. Lleva cerca de un año en su nueva casa en Estación Central. Es el “paraíso”, dice él, cambiar la calle en la que estuvo más de 12 años por una vivienda es como sacarse el “loto sin plata”.

Sin un lugar fijo donde dormir, se movía por distintas calles de la comuna en la que vive actualmente, con miedo por las noches, porque “en la calle hay que estar con un ojo cerrado y otro abierto; en la calle no se puede dormir tranquilo”, explica.

Su historia comienza con la muerte de su madre, lo que lo llevó a vivir con su hermana y su sobrino con quienes no se llevaba muy bien. Cayó en las drogas y el alcohol, cuenta.

Héctor Toro tiene 52 años. También llegó a la calle por el consumo de alcohol que combinaba con narcóticos: “Perdí el trabajo, de la noche a la mañana estaba en la calle y no me di ni cuenta”, relata.

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Patricio Vásquez estuvo en situación de calle por más de 12 años. Hoy lleva un año y siete meses en el programa.

Deterioro mayor

Ambos fueron hasta hace unos meses parte de las más de 16.573 personas que están en situación de calle en Chile, según los últimos datos disponibles a marzo de 2021 del Ministerio de Desarrollo Social y Familia. Ambos también son beneficiarios programa Vivienda Primero.

Las regiones con más personas en situación de calle son la Metropolitana (44,2% del total), Valparaíso (11,9%) y Biobío (8,7%). Por género el 84,1% son hombres, 15,7% mujeres y el resto no tiene identificación.

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Las estadísticas del Ministerio de Desarrollo Social y Familia indican que el 31% de quienes viven en la calle permanecen en esta condición seis años o más. Es de los más altos de Latinoamérica y del mundo, afirma Andrés Millar, profesional del Hogar de Cristo, entidad que forma parte de la red de Vivienda Primero.

Por edad, el 3,8% tiene 50 años y más. Es el segmento más vulnerable. Tamara Elgueta, trabajadora social y miembro del equipo psicosocial en el Hogar de Cristo, explica que la consideración de adulto mayor de adelanta a los 50 años, porque el deterioro es muy pronunciado, sobre todo si tienen una trayectoria de cinco años o más en la calle.

Derecho básico

En 2018 comenzó a replicarse en Chile el programa Vivienda Primero, que surgió en Estados Unidos durante la década del 90.

Adaptado a la realidad chilena, “Housing First Hoisong” adopta el concepto del psicólogo Sam Tsemberis: la vivienda es un derecho humano básico y para erradicar la situación de calle es necesario primero contar con un techo para descansar.

Comenzó con un piloto de 15 personas en la Región Metropolitana y con 12 en Biobío, ejecutado por el Hogar de Cristo y la corporación CATIM.

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Sin mayores requisitos que ser mayor de 50 años, con más de 5 años en situación de calle y que la persona tenga una mínima habilidad para desenvolverse socialmente en convivencia con otros, el programa entrega la opción de habitar una vivienda.

Hoy es parte de la oferta de programas estatales que se ofrece a través del Ministerio de Desarrollo Social, beneficia a 353 personas y para 2022 se espera llegar a 503 cupos, adelanta la subsecretaria de Servicios Sociales, Andrea Balladares.

La diferencia con el resto de las ayudas estatales está en que “va al revés, no te pido nada, lo primero que te entrego es una casa donde tú puedas estar y desde ahí trabajas tu reinserción, tu salud, los distintos aspectos psicosociales de la vida. Eso es lo más revolucionario de esto”, comenta.

“Es más caro no intervenir”

Con un costo de $ 6 millones anuales por persona, según el Hogar de Cristo, se les entrega una casa o un departamento completamente equipados, con los gastos de servicios básicos y alimentación cubiertos.

Ellos son ubicados en distintos puntos del país. El espacio asignado lo comparten dos o tres personas, dependiendo de las condiciones de la vivienda. Esto puede generar lazos importantes o, bien, puede ser foco de tensión, ya que no siempre es fácil la convivencia. Cuando no se logra el vínculo, se interviene para buscarles otro compañero.

Según estimaciones del Hogar de Cristo, “si el Estado no hace nada, cuesta entre $ 9 millones y $ 12 millones, por lo que es más caro no intervenir que intervenir a través de la vivienda”.

Millar señala que tiene el mismo costo que el Plan de Invierno: “La diferencia es que el Plan de Invierno es un parche y esto es una solución”, acota.

De acuerdo con datos entregados por la Subsecretaría de Servicios Sociales, para el presente año, se busca invertir $ 2.681 millones. Desde su origen se han destinado hasta 2021 unos $ 6.462 millones.

Aun cuando no se le exige a los beneficiarios que dejen el consumo problemático, que en muchos casos los llevó a vivir en la calle, sí se trabaja desde el enfoque de reducción de daños, explica Elgueta.

“La droga y el alcohol son un analgésico al dolor, para poder dormir en la noche. Eso en la vida se va transformando en una adicción”, reflexiona Millar.

Loreto Ramírez, psicóloga del Hogar de Cristo y quien acompaña a diario a Patricio, explica que no es fácil pasar de estar en la calle a tener que convivir con una persona. De hecho, a Patricio, le costó, por lo que de su primera vivienda, en la que permaneció unos ocho meses, fue trasladado.

Un primer paso

Crítico a esta respuesta de entregar viviendas, el director ejecutivo de la Fundación Gente de la Calle, Francisco Javier Román, explica que esto no es un problema únicamente por la ausencia de vivienda, sino que es un fenómeno multicausal que puede derivar de adicciones, convivencia problemática en entornos con violencia intrafamiliar o, por ejemplo, de personas que estuvieron en la cárcel y que pierden sus redes. Ante esto, su foco apunta a prevenir e intervenir en lo que detona que permanezcan en situación de calle, es decir, tratar las adicciones, capacitar para que puedan tener una ocupación remunerada o, en el caso de la migración, regularizar y generar redes de apoyo.

“Permanentemente, vamos a tener personas en situación de calle”, por lo que “lo que tenemos que tener son los resguardos institucionales para que esa situación de calle sea lo menos larga, dramática y fatal”, señala.

Según Balladares, quienes pasan 12 meses sin volver a la calle es casi el 100% de los beneficiarios, por lo que evalúa valora su efectividad. Agrega que, en “casos muy excepcionales”, hubo quienes abandonaron la vivienda por problemas graves de convivencia.

Millar, quien concuerda en el dato, aclara que darles un hogar es un primer paso, ya que se requiere de un equipo de apoyo conformado por un terapeuta ocupacional, psicólogo o psicóloga y trabajador o trabajadora social. “Son tres personas que acompañan a entre 15 y 20 personas que están ubicados en distintos territorios de Santiago, bien localizados cerca del metro, (…) que trabajan con ellos para reaprender a vivir” en un hogar.

Parte del logro en su efectividad está en que la decisión de dónde vivirán es “conversada y trabajada con ellos”, comenta Balladares, por lo que el lugar no se les impone y responde a sus propias necesidades según cómo “se sienten que pueden ir avanzando”

Presente en 24 comunas, el programa se despliega en zonas con mayor densidad de personas como Santiago, Concepción y Valparaíso.

Ruta de recuperación

Héctor está viviendo en un departamento ubicado en la comuna de Pudahuel, junto a un compañero de 64 años. Su estancia en la calle de cinco años la combinó con la permanencia en albergues que funcionan 24/7 en donde recibían desayuno, almuerzo y comida junto a la posibilidad de pernoctar ahí.

Un amigo lo invitó a una reunión de Narcóticos Anónimos y, “de la noche a la mañana”, decidió dejar de consumir. No era su primer intento, previamente había tratado en programas de los Centros Comunitario de Salud Mental Familiar (Cosam), pero ahora sí resultó. Lleva dos años y medio sin recaer y entremedio surgió la opción de acceder al programa Vivienda Primero.

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Héctor Toro estuvo en situación de calle por 5 años.

Tener una vivienda ha significado un gran paso para él. Actualmente, está en la recuperación de vínculos familiares como el que perdió con su hijo: “Estoy trabajando ese proceso (…) hay que afrontarlo”.

Millar explica que, si bien no es una condición realizar terapias específicas para las adicciones, a los pocos meses se detecta que disminuye el consumo y perciben que la persona está “rejuvenecida, acepta su tratamiento de salud”.

Patricio recuerda que la primera noche en su hogar “me quedé en el sillón, pensando que era suerte para mi, porque hay tanta gente en la calle; algo bueno habré hecho en la vida o algo bueno estoy haciendo (…) ojalá que siga todo bien”.

Él, además del apoyo psicosocial que aporta el programa de Vivienda Primero, recibe apoyo de la Fundación Paréntesis, que también es parte del Hogar del Cristo y se enfoca en problemas de consumo de drogas.

Factor migrante

Uno de los factores que ha influido en el considerable aumento de personas en situación de calle ha sido la ola migratoria, especialmente en el norte y centro del país. Los migrantes en situación de calle usualmente habitan en carpas ubicadas en playas o plazas, como ha sido el caso de ciudades del norte, principalmente.
En 2021, alrededor de 56 mil migrantes ingresaron a Chile de manera irregular por pasos clandestinos, según la Policía de Investigaciones, lo que agrava la situación de permanencia en la calle.
De acuerdo con la Casen 17% de los extranjeros en el país están en situación de pobreza, con 7,9% viviendo en extrema vulnerabilidad.
Los catastros oficiales de personas en situación de calle actualmente no consideran el factor migrante en el aumento del fenómeno.
En el caso de Vivienda Primero, no están considerados como potenciales beneficiarios.
Andrea Balladares explica que se articulan con ONG como Jesuitas Migrantes, UNICEF, World Vision y Hogar de Cristo, entre otros: "hacemos convenios y transferencias con ellos para que puedan abrir los albergues y estén disponibles para este fenómeno en particular".
Otra respuesta proviene de la Fundación Gente de la Calle que tiene el programa Bienvenidos. Desde 2016 ha ayudado a 383 migrantes que no tenían regularizados sus papeles y que a raíz de lo mismo tenían riesgo de caer a la calle.

En esta edición, DF incluye un nuevo artículo de la serie de "Periodismo de soluciones".
Este concepto da cuenta de una tendencia que busca poner en primer plano acciones que están dando resultados en resolver distintos problemas sociales y económicos.

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